sábado 31 de octubre de 2009
¿Y dónde quedó el anulista?
domingo 18 de octubre de 2009
De cómo Brad Pitt baila con Ganesha
Pero en días recientes, y como añadido a la metamorfosis de dinámica laboral que sufrí recientemente (y de la que he dejado constancia a cada post de este blo) tuve los minutos suficientes para explorar ese marivilloso mundo llamado tv mundial por internet.
De inmediato me impresionó que en el Congo existiera un conductor como Marco Antonio Regil, nomás que en negro y con toga en lugar de esmoquin. No enetndí muy bien de que iba el programa pero era como un consurso en el que inervenían colmillos de elefante, la ONU y unos tipos que parecían animosos y amigables. En China existe un noticiero para conductores de bicicleta, se veía bastante bueno, parecía que daba alternativas de tránsito, recomendaciones para reparar el cacharro y ofertas que iban desde líquidos para encerar la bici, hasta localizadores tipo gsm.
Pero mi favorito fue sin duda el cine hindú. Descubrirlo es como caer de cabeza en Jolibud o iniciarse como espectador en un arte que creías erradicado. El exorcista, Sex and the city, E.T., Tarantino, todo, absolutamente todo tiene un doble, una imitación o una parodía elaborada por la industria del cine indio.
Una auténtica joya al menos para quienes apreciamos las producciones B, tan encantadoramente mal echas, tan kitch y bizarras que algún crítico francés podría comparar con el surrealismo más desnudo y vivaracho.
Me voy, acabo de bajar algo que se parece a Nosotros los pobres, ya veremos. Así de barbas.
domingo 11 de octubre de 2009
Atrapado
lunes 5 de octubre de 2009
Foto síntesis
En general, soy una persona que prefiere el frío, los días frescos otoñales muy próximos al invierno. Pero tengo que reconocer que el sol me provoca júbilo, un ansia inexplicable por la fertilidad (que no necesariamente el apareo), que me orilla a hacer las cosas que concibo durante las tinieblas.
No en vano, pienso, algunos países nórdicos que reciben menos luz solar tienen un mayor índice de población con síntomas depresivos. Hace poco inicié mi cultivo interior de chiles en nogada y es increíble la cantidad de luz que necesitan: lamparota super extra potente acompañada de música de M.
Tengo una amiga que jura y perjura que a raíz de su visita a una cama de bronceado le aumentaron las ganas de tener un hijo. Yo por mi parte, he puesto una luz roja de congal en la sala de miminidepartamentito, con ello espero obtener alguna metamorfosis corporal de baja escala (porque la potencia es pequeña), tal vez me crezcan las pestañas o me salgan pistilos en las piernas. En fin.
miércoles 30 de septiembre de 2009
Isteri way of life
jueves 20 de agosto de 2009
Maradonianos
lunes 20 de julio de 2009
Hombre vs Pollo
Para cuando llegó la hora de aullarle a la luna ya nomás me quedaba una pieza en la cubeta, media ensalada y 2 chelotas, pero me sentía realmente exhausto, pesado y sin ánimos de encontrarme de frente con algún avechucho de corral.
Hasta ahí todo bien. Dos horas después, el purgatorio me hizo una invitación a través de un ruido intestinal que, lo aseguro, nunca había tenido. Fue un crujido, una queja, una anunciación, ¡¡¡trompetas de guerra para mi barriga, marcha fúnebre de flora intestinal!!!
La batalla se inició oficialmente en la madrugada con la aparición de dos espasmos que me llevaron al baño. Intenté vomitar, pero la solución no podía ser tan fácil. No había fiebre, así que no había infección: pura, maldita y contundente indigestión. Un pinche pajarraco revoloteaba en mis entrañas y yo no sabía si sacarlo por delante o por detrás.
Casi veinticuatro horas más tarde reflexiono sobre cosas de la vida: ¿qué fue primero, el huevo, o la gallina? ¿Más vale pájaro en mano (panza) que un ciento volando? ¿ Por qué el pepto pone la lengua morada?
sábado 18 de julio de 2009
Confesiones de un fanático de Bolaño a un partidario del desempleo
Hace unas semanas que estoy oficialmente desempleado, extraoficialmente despreocupado y protocolariamente pobre. Yo en tu lugar mestaríacomiendo las uñas, me dicen unos, yo no podríadormir tranquilo, agregan otros. Afortunadamente, les digo, soy insomne y las uñas me las trago esté o no desempleado.
Por alguna extraña razón, que bien puede atribuirse al uso de drogas blandas, mis pensamientos se hallan más en las posibilidades para ocupar mi vida y mi tiempo en los años por venir, que en conseguir la chuleta y sacar para la renta.
Los ahorros disminuyen a la velocidad prevista y muy pronto habrá que inventarse algo para comer. Mientras, llegó el momento de confiar una vez más en la pluma y en las letras para llenar el vacío que deja todo proyecto cuando se acaba.
Les cuento entonces que las letras de Isteri iniciarán una nueva aventura, esta vez desde una trinchera más compleja y venenosa, pero también más atractiva y seductora. Me encuentro trabajando en la creación de un portal de noticias, un sitio a caballo entre el periódico de política online y la revista cultural. Es un reto me provoca cosquillas en la panza sobre todo por su fragilidad, porque habrá que tener un poquito de gracia y otra cosita para garantizar su existencia, para no mantener en la red un cadáver como los hay muchos.
Todo esto me ha tenido en una especie de aislamiento donde sólo han habido cotizaciones para páginas web, búsqueda de colaboradores, definiciones editoriales, comerciales, búsqueda de lana, pasa el sombrero por aquí y por allá, ráscale deste lado o deste otro, ven a platicar con este o aquel que son unos editorazos, métete a tal portal pa que veas lo que no debes hacer...en fin, ha sido tanto lo que mi cabeza necesita procesar que olvidé el aniversario luctuoso del buen Roberto.
Así es, el catorce de julio de hace seis años Bolaño falleció en un hospital de Girona, Cataluña. Ya todos sabemos la historia del hígado que nunca llegó y la obra cuasi terminada que dejó para su publicación. Curiosamente, no echo de menos a Roberto Bolaño el poeta-novelista (a ese lo tengo en mi librero), sino a Roberto Bolaño el personaje, el que se echaba un buche de mezcal Los suicidas para despotricar después sobre cualquier cosa que fuese despotricable, Así de barbas.
martes 30 de junio de 2009
Matusalem y el Quijote
Nos bajamos en el Oxxo, pedí una caguama y un wiskas y nos fuimos a casa.
El domingo fue día de comprar areneros y de calcular edades felinas y de baños con agua tibia. Todo perfecto hasta que llegó el momento de Cagar.
El buen Matusalem nunca había tenido un baño creo, o quizá sí y nomás por sus huevitos arañones tuvo a bien Mear, Cagar, Mear, Mear, Cagar (en estricto orden) en mi cama. Ahora duermo en el puto sillón, el colchón ya mero se seca pero huele a cloro y el depa está lleno de pelotillas con cascabel.
Énseñale a ir al baño, haz que rasque la arena con sus patitas, pónle el hocico en su calabaza y regáñalo, cántale rolas de Easmo Catarino, párate de cabeza, ya te chingaste, regresa al puto gato a la calle...en fin, las sugerencias para solucionar el problema fueron varias y muy variadas. Pero Matusalem se negaba a usar su arenero.
Intenté muchas cosas y cuando mi paciencia (de dos días) estaba por terminarse, encontré la solución. Le di una fumadita a un porro, le eché el humito a Matusalem y despues cogí un poco de yerba y la froté en su arenero. Sabía que aquello ayudaría a solucionar las cosas, pero algo faltaba.
Mi gato no puede cagar a gusto sin leer, supuse, así que corté una página del Quijote y la pegué junto a su baño, de tal forma que pudiese leer mientras se echaba un Keik.....¡¡¡Aquí es donde suenan las fanfarrías y todo mundo felicita a Matusalem por aprender a usar el baño (y con ello garantizarse una vida prangana a mi lado) y a su dueño por detectar las necesidades reales del bicho este. Así de barbas.
jueves 25 de junio de 2009
The roaches have no king
Hace algunos años compartí el espacio vital con una colonia de cucarachas. Aunque se paseaban de forma más o menos campechana por todo el depa, no había duda que el cuartel central, el búnker, se hallaba en la cocina, tras el fregadero.
No supimos bien a bien cuándo nos ganaron la batalla, cuándo nos dimos por vencidos, pero en algún momento tanto mi Rumi como su Servilleta comenzamos a cederles terreno, a aceptar la supremacía hexópoda sobre nuestra vulnerable y lenta existencia en dos patas. Dejamos, por ejemplo, de cocinar en casa, de usar el refri.
Hubo intentos, más bien escaramuzas, para derrotarlas. Pero su velocidad de reproducción y nuestra lentitud para sanitizar la casa acababa con nuestro ya de por sí, escaso ímpetu. En pocos meses nos apalearon. Empezaron a salir de todas las esquinas, volteabas la cabeza y ahí estaba una pequeñita Blatela Germánica (supe que eran germánicas mucho después, cuando leí la novela del neoyorquino Daniel Evan Weiss que da título a este post) moviendo las antenas, pegada a alguna costra de alguna gota de cerveza derramada días antes en el suelo.
Un día nacieron varias dentro del horno de microondas. Supongo que la mayoría salió por los orificios que dan aire al motor cuando aún eran muy pequeñas. Pero una de ellas quedó atrapada y vivió ahí por muchos días.
Cuando las cucaracha nacen son blancas, pero apenas tienen contacto con la luz comienzan un proceso de muda donde se oscurece y fortifica la piel. Pero Mi Cuca tardó mucho en ver la luz, o quizá fue la radioactividad de su hogar (nunca dejamos de hacer palomitas, eso nunca), el asunto es que la cabrona creció albina.
Era algo hermoso invitar a los cuates a que vieran la Cuca atrapada en nuestro horno. Además, cual géiser turístico, la Albina nunca defraudaba a sus visitantes. Sólo era necesario prender el aparato y ella, puntual, acudía al encuentro. Le gustaba posarse en la puerta, atrapada entre un cristal y otro, dejando que la luz del horno pegara directamente en su cuerpo, lo que era un plus, porque permitía al visitante obervarle las entrañas.
Un día tuvimos que marchanos y ni si quiera fue por ellas, de buena gana me las hubiese llevado conmigo, pero atraparlas es complejo. No hubo despedidas ni reclamos. Antes de subirnos con el mudancero tiramos el horno a la basura, y ahí estaba ella, viendo al sol por vez primera.


